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Cítrico que se cultiva en el área mediterránea
desde la Antigüedad. Actualmente las plantaciones se han ampliado al
Sur de la península. Existen más de 30 variedades de naranjas,
unas especiales para su consumo en fresco y otras para exprimir en zumo.
Su contenido vitamínico hacen de la naranja un auténtico producto
de farmacia capaz de prevenir enfermedades, mejorar nuestro estado de ánimo
y elevar nuestras defensas. Principios activos: Vitamina C, betacaroteno, bioflavonoides (hesperidina y tangeritina), vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, vitamina E, ácido fólico, potasio, calcio, magnesio, fósforo. Propiedades: Es antioxidante, reconstituyente, fortalece los vasos sanguíneos, muy recomendada contra las varices, previene el escorbuto, así como los procesos gripales y catarrales, alivia el dolor de garganta, ayuda a combatir el estreñimiento (tomada en ayunas por la mañana). La hesperidina es un estupendo cicatrizante y antihemorrágico. Un zumo de naranja es un tónico antianémico, limpia el aparato digestivo, incrementa la diuresis, fluidifica la sangre, descongestiona los pulmones y los fortifica. Se recomienda en casos de asma, tos, bronquitis o para combatir los perniciosos efectos del tabaco. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos considera que el consumo diario de zumo de naranja reduce la aparición de cánceres de estómago y otros casos de tumores malignos. Consejos de compra y consumo: La suerte para el consumidor es que la naranja está presente en el mercado durante todo el año. Hay que comprar frutos firmes, que no suenen a hueco. Antes de preparar un zumo se recomienda meter la fruta en el microondas durante unos segundos o bajo un chorro de agua caliente. El zumo deberá consumirse cuanto antes, para que no pierda sus propiedades antioxidantes. El mejor momento para consumir un zumo de naranja es nada más levantarnos por la mañana, en ayunas. De esta manera el zumo no fermenta junto a otros alimentos y su poder reconstituyente es óptimo. |