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Fruto revestido de una cera natural protectora de
la que precisamente proviene su nombre. Se produce en primavera y su color
va desde el negro hasta el rosa pasando por todos los tonos de rojo que
puedan imaginarse. La naturaleza nos las ofrece por parejas, unidas entre
sí por pedúnculos que no deben arrancarse hasta el momento
de consumirlas. Principios activos: Bioflavonoides (quercetina y anthocyanina), betacaroteno, vitamina C, ácido elágico y silicio. Las cerezas negras son más ricas en hierro, magnesio y potasio. Propiedades: Diurética y antioxidante. El ácido elágico inhibe la reproducción de células cancerígenas. La cereza ayuda a nuestro organismo a regular el nivel de ácido úrico. Está pues indicada en casos de reumatismo y gota. Fortalece las articulaciones. Especialmente recomendada para personas hipertensas por su contenido en potasio. Es un buen reconstituyente por su alto contenido en azúcar natural. Consejos de compra y consumo: Se pueden encontrar con o sin rabo. En el caso de encontrarlas sin rabo, hay que comprobar que el fruto no se haya dañado, lo que ocurre con mucha frecuencia. Conservarlas siempre en el frigorífico. No lavarlas hasta el momento de comerlas. Es un fruto de temporada. Se recomienda su consumo en los meses de Mayo y Junio. Las mejores cerezas de Europa se producen en el valle del Ebro por sus características climáticas. Son muy aprecidas como guindas en productos pasteleros. La mermelada de cerezas negras es deliciosa, así como los aguardientes y licores que se obtienen de ellas. |